viernes, 20 de febrero de 2009

Aquellos maravillosos años

Suso ha hecho limpieza en su ordeñador y ha encontrado estas dos fotos que me parecen la traca. Se me ha puesto la piel de gallina al verlas. Corresponden al acto culminante de la Misión Joven, una aventura emprendida por el Cardenal Rouco y que echó a la calle a miles de jóvenes dispuestos a dar la cara por el Señor.
El acto cumbre fue un fin de semana con eventos en el Telefónica Arena de la Casa de Campo. El viernes por la tarde hubo un concierto de grupos jóvenes, testimonios de vocaciones, Liturgia de la Palabra y una pequeña catequésis. Al día siguiente, ordenaciones sacerdotales.
Aquella celebración me pilló durante los magníficos meses que pasé en el semanario ALBA.
Nos involucramos a machete en esa jornada. Hicimos un especial 'Misión Joven' en un número del que repartimos 4.000 ejemplares durante ese fin de semana. Recuerdo a Pablito, Sonsoles, Mónica y Belén -cuatro pilares fundamentales de ALBA- tirados por el suelo del Telefónica Arena encartando fichas de suscripción dentro de los ejemplares.
Para la ocasión, Suso y yo nos hicimos unos chalecos de reporteros en los que ponía ALBA en la espalda y que quedaban muy chulos. Queríamos hacer un buen trabajo. Sabíamos que el periódico no estaba para asumir nuevos gastos y optamos por sufragarlos nosotros.
Aprovechando que pertenecíamos al Grupo Intereconomía, fuimos a pedir una cámara de televisión a los de Intereconomía TV. Todavía guaradaba buenos amigos tras mi paso por la 'tele' varios años antes y fue fácil la gestión. Sólo había un problema. Teníamos que grabar nosotros.
Así que Suso con la cámara de fotos y yo con la de vídeo empezamos a grabar planos, sacar 'placas' y hacer entrevistas para realizar un programita que luego se pudiese emitir en Intereconomía TV.
Fue una jornada magnífica. Vimos amigos y conocimos a personas de las que valen mucho la pena. La premura, el estar al tanto de los acontecimientos en el escenario y de los detalles en las gradas, el escaso conocimiento de uso de una cámara semiprofesional, el 'yo me lo guiso yo me lo como'...volví a sentirme un reportero como en los primeros años de profesión. Y me gustaba. Podían llamarme 'meapilas' o lo que quisiesen pero sentí que mi corazón vibraba con el trabajo que estaba haciendo. Allí, cubriendo una jornada de oración entre monjas, curas, catequistas y diáconos, disfruté haciendo periodismo. Y lo que es más importante, noté que hacía algo útil. Bueno, esto son reflexiones que extenderé en otro post.
El caso es que apareció el Cardenal Rouco en las gradas. Me fui corriendo hacia él. No estaba con ganas de hacer declaraciones. La prensa llevaba un tiempo cebándose con él con el asunto de la parroquia de Entrevías. Incluso en los medios afines se repartía estopa contra el Cardenal. Me acerqué a él, le besé el anillo y le pedí un pequeña entrevista. Se hizo el remolón. Dudó. Dijo que mejor no. Yo le entendía a la perfección pero se lo pedí otra vez, con garra y con alguna broma. Creo que vió en mi mirada las ganas de ayudar, de hacer algo por él. Entonces accedió.
Ahora había un nuevo problema. Yo llevaba la cámara y el micrófono. Como no esperaba encontrármelo de sopetón, no tenía localizado a Suso para que filmase. Pero Suso es evidente que sí me tenía localizado. Había hecho un par de 'placas' de mi insistencia sobre el Cardenal. Levanté la cabeza, busqué a Suso y lo encontré subiendo las escaleras hacia nosotros. Estaba tapando el objetivo de la cámara de fotos y, por supuesto, ya sabía lo que le iba a pedir.
Hicimos la entrevista. Quedó muy bien.
El Cardenal siguió luego saludando a los asistentes y parándose con unos y con otros. Me sentí satisfecho.
Una media hora después, ya en la zona cercana al escenario, estaba grabando los entresijos del acto. Entre bambalinas, como se suele decir. Observé una sala donde había un cartel que decía 'CAPILLA'. Entré a visitar al Santísimo. La sala era muy pequeña con apenas 30 sillas. Estaba todo oscuro menos un pequeño foco que iluminaba el Sagrario. Hice la genuflexión y le pedí al Señor por los frutos de aquella Misión Joven. De repente, noté que había alguien más en la capilla. Miré de reojo a la izquierda. En una silla estaba sentado el Cardenal Rouco. Solo, rezando, concentrado. Me emocioné. Fue un segundo...pero me emocioné. Pensé en aquella persona, sucesor de los Apóstoles, bajo cuyo pastoreo me ha puesto el Señor. Y entendí a la perfección lo que es un obispo. Lo entendí desde mi lado de la barrera, porque me llenó de orgullo ver allí a mi 'líder' pidiendo humildemente al Jefe. Es mi pastor. Volví a mirar al Sagrario, dí gracias por aquel pastor bajo cuyo trabajo me había encomendado el Señor. Y volví a dar gracias porque me sentí seguro, protegido, liderado. Allí estaba el Cardenal. Era Antonio María pero podía ponerle la cara de Andrés, de Santiago, de Juan o de cualquiera de los primeros apóstoles porque seguro que ellos me hubiesen 'pastoreado' con el mismo cariño y delicadeza. Salí de la Capilla. Me pareció justo dejarles solos: al apóstol y al Señor, hablando de sus cosas y pidiendo valentía para aquellos jóvenes a los que iba a hablar. Ya fuera, noté que me quedé algo 'conmocionado' y un cubo de orgullo me cayó por la cabeza. Orgullo por tener ese Obispo y orgullo por haberle entrevistado. Quizá sea la entrevista que más me ha llenado.
El evento siguió y fue un éxito. Un éxito porque seguro que el Señor tocó el corazón de algún joven. Y seguro que alguno dijo: "Cuenta conmigo". Y eso es un éxito.
Allí vi luego a Pablo, un antiguo compañero del diario Expansión que un día sorprendió a toda la redacción con un mail que anunciaba su entrada en el seminario. Y encontré a muchos amigos. Y descubrí el tipo de periodista que quiero ser...aunque luego la vida me haya llevado por otro sitio.
A la semana siguiente, Marta y Carol -muchísimas gracias- removieron Roma con Santiago para editar, montar y emitir el vídeo.
Fue una experiencia INOLVIDABLE.
PD: en una de las fotos, podéis ver a don Pablo Maldonado dando su testimonio mientras yo trataba de convencer al Cardenal. Seguro que él ayudó a convencerlo.
PD2: Gracia, Suso.
PD3: Gracias, ALBA.
PD4: He buscado el vídeo en internet pero ya lo han quitado de YouTube.

1 comentario:

  1. Mec, tengo la foto de la ordenacion del día siguiente. El lunes te la paso y la cuelgas, porque fue espectacular.

    Tengo otra foto de este día ¿recuerdas?, que bien sabes tú que valdría millones en manos del enemigo, pero he decidido una cosa: queledenporculoalenemigo!!!!! JAJAJA!!!

    ResponderEliminar